viernes, 15 de enero de 2010

Arco Iris.


Hace dos días que vengo haciendo el mismo experimento. Durante el baño matutino cotidiano, recreo el Arco Iris. Si, no te sorprendas, lo recreo. Fue por mera casualidad, como todo buen descubrimiento.
Entonces, a falta de un masters en física/química, puedo decir que las gotitas, casi imperceptibles a la vista humana, se ven con un montón de colores: naranja, azul, celeste, verde, blancas. El primer día pensé que era una especie de alucinación y después recordé que no consumí esos hongos de los cuales hablaremos en otro post. Pero volviendo al tema, brillaban con todo el esplendor que se puedan imaginar y claro, logré deducir, inferir (elegir segun su corriente de pensamiento más afín) que era por la luz solar, por esos rayos U.V que tan mal vistos son (remitirse al efecto invernadero) que se animaban a entrar por la ventana del baño y lograr hacer tan linda imagen. Me los quedé mirando como a aquella manzana que Newton vió caer del árbol y que desató tremenda teoría. Claro que a mi no me dió para tanto, simplemete me limité a reflexionar como acostumbro: "Guachi!, que flash!".. y ahí me quedé durante unos segundos, mirando y pensando que de todas las cosas que en el día podría llegar a mirar, esa, sería una de las más lindas.